
Eso: porque no hay quinto malo, que si no el SA de este año habría sido el del desastre. Afortunadamente los muebles se salvaron y al final, una vez más, se impuso la economía de la fiesta, pero, así y todo, resultó una velada accidentada.
Empezando por la novedad de la edición: la sesión acústica. Y empezando, a decir verdad, incluso antes, antes de que empezara todo, pues uno de los fastidios del día fue no contar con Antonio, Angelina y sus amigos, cuya participación del año pasado fue en buena medida la que inspiró la nueva sesión vespertina unplugged. Después, los inevitables atrasos de todo tipo casi evitan la actuación de Penélope y el combo que se montó a su alrededor (con nuestros Chilamb y Galinsoga)... claro que al cabo dicha circunstancia (la del retraso sobre la hora prevista)
jugó en favor de ellos, que se beneficiaron de la mejor luz de la tarde, ya muy rasante y apropiada para bañar los dos temas con que nos regalaron, el segundo de los cuales, por cierto (una versión directa, sencilla y eficaz de una bonita canción de Quique González, d'apres Atahualpa Yupanqui), fue a la postre uno de los mejores momentos de todo el festival. A mis cortas entendederas, digo.
Siguió luego una ronda de pruebas con los micros, que no terminaban de ajustarse sin evitar acoples y otros ruidos molestos e indeseados, y que agotaron la paciencia del grupo que a continuación tomó las riendas, el único verdaderamente acústico, con dos guitarras ídem y varias voces solistas y coros, a los que se sumó espontáneamente el teclado luminoso de Juanmi. Lo dicho: se cansaron de probar y terminaron cantando y sonando a pelo (a excepción de mi humilde Yamaha, m
uy atemperado y discreto no obstante, amén de amoldado a la propuesta de la banda).
Después, la barbacoa, que también contó con sus dificultades técnicas, siempre bien resueltas sin embargo gracias a la competencia contrastada del equipo ocupado de las viandas.
Y luego, lo peor: un apagón.
Un apagón de luz en toda regla. Petó el grupo electrógeno que nos permite montar "el follaero" (Andy dixit). Se fundió el generador. Y la noche había caído ya.
La mayoría la dábamos por perdida: de la sala de máquinas salía humo. Pero, milagrosamente, y gracias a la pericia del personal (con el que, como se ve, uno puede ir tranquilo a cualquier parte), después de un rato largo (¿media hora? ¿una?), volvió la luz.
Para entonces, Juanmi se había ido ya, de modo que el grupo de Carmela, Pepe, Alfonso (aka Dani, el ruso, Rufo, etc., que se estrenaba en la plaza) y demás tuvo que apañarse sin el mejor teclista que había allí... pero decir eso quizá sea inconveniente. Uno de los eslóganes del SA es que se trata del único concierto con más músicos que público. En rigor, no está bien formulado, puesto que ambas categorías se confunden. Y así, prácticamente todos los que suben al Purche en esa noche son, en algún grado, músicos (de hecho, una pequeña frustración para uno fue que no subiera al escenario Chema, de Martín). Como no conozco a todos, y ni siquiera a una proporción digamos representativa de las gentes que allá nos damos cita, ignoro si había algún teclista más, probablemente sí. Uno no sabe nada (dicho sea, también, en descargo de los errores que cometa con los nombres propios, o impropios, de esta crónica).
En todo caso, como decía, se apañaron muy bien, y nos ofrecieron una escogida colección de temas clásicos, algunos ya standards (como el de Led Zeppelin), en interpretaciones vigorosas muy bien recibidas.
En parecidos registros continuaron los Primikis, y avanzando en esa senda el grupo de Ana, Andrés, Luki y compañía. Entonces, por cierto, sobrevino otra pequeña decepción para el que escribe, a saber, que no se produjer
a, por "prescripción facultativa", el esperado canto de Andy, con sus geniales "traducciones" en plata para introducir las coplas, siempre en la lengua del imperio.
Siguió una explosiva Mari Luz ("mi punki japonesa", dice su chico de ella) "defendiendo" en alemán los 36 balones rojos. Y luego vino Oficina Punk, que contó con la colaboración de Pepa, Ana y Dani Moreno.
Es de notar que a un servidor le saltaron las gafas por los aires, debido a sus meneos cantando a los Long Ryders, y sólo otro milagro evitó que las rompiera del todo al pisarlas (con lo que habría tenido luego que bajar conduciendo a tientas, me habría despeñado por alguna curva y tú no estarías leyendo esta crónica, sino otra, no sé: quizá más fuerte). Y pasaron más cosas ahí, cosas que se padecen muchas veces estando arriba de las que no se entera el respetable... o sí, porque como ha quedado dicho todos son músicos: un fallo al programar mi teclado en un tema, la mente en blanco (y el papel [mi "pluma de Dumbo"] en negro, dada la oscuridad del escenario) en plena interpretación de otro... m
enudencias, cosas de aficionados.
En fin, acabaron los grandes Andrés, Honorio y amigos, gustándose en cada "corte", alargando los finales de aires blues, haciendo dialogar con punteos soberbios unas guitarras completamente erectas, palpitantes (de hecho Ana celebró, micro en mano, la experiencia orgásmica brindada)...
Y en esas vino a morir el programa "oficial" del SA.
Luego, todavía un rato de jam muy rockero, el baile en el salón, los corros para seguir desgranando temas de toda laya, las risas, los alcoholes, los amigos, y... bueno: las cosas que la noche no deja ver, que están bien así: a oscuras.
Y el amanecer.
Empezando por la novedad de la edición: la sesión acústica. Y empezando, a decir verdad, incluso antes, antes de que empezara todo, pues uno de los fastidios del día fue no contar con Antonio, Angelina y sus amigos, cuya participación del año pasado fue en buena medida la que inspiró la nueva sesión vespertina unplugged. Después, los inevitables atrasos de todo tipo casi evitan la actuación de Penélope y el combo que se montó a su alrededor (con nuestros Chilamb y Galinsoga)... claro que al cabo dicha circunstancia (la del retraso sobre la hora prevista)
Siguió luego una ronda de pruebas con los micros, que no terminaban de ajustarse sin evitar acoples y otros ruidos molestos e indeseados, y que agotaron la paciencia del grupo que a continuación tomó las riendas, el único verdaderamente acústico, con dos guitarras ídem y varias voces solistas y coros, a los que se sumó espontáneamente el teclado luminoso de Juanmi. Lo dicho: se cansaron de probar y terminaron cantando y sonando a pelo (a excepción de mi humilde Yamaha, m
Después, la barbacoa, que también contó con sus dificultades técnicas, siempre bien resueltas sin embargo gracias a la competencia contrastada del equipo ocupado de las viandas.
Y luego, lo peor: un apagón.
Un apagón de luz en toda regla. Petó el grupo electrógeno que nos permite montar "el follaero" (Andy dixit). Se fundió el generador. Y la noche había caído ya.
La mayoría la dábamos por perdida: de la sala de máquinas salía humo. Pero, milagrosamente, y gracias a la pericia del personal (con el que, como se ve, uno puede ir tranquilo a cualquier parte), después de un rato largo (¿media hora? ¿una?), volvió la luz.
Para entonces, Juanmi se había ido ya, de modo que el grupo de Carmela, Pepe, Alfonso (aka Dani, el ruso, Rufo, etc., que se estrenaba en la plaza) y demás tuvo que apañarse sin el mejor teclista que había allí... pero decir eso quizá sea inconveniente. Uno de los eslóganes del SA es que se trata del único concierto con más músicos que público. En rigor, no está bien formulado, puesto que ambas categorías se confunden. Y así, prácticamente todos los que suben al Purche en esa noche son, en algún grado, músicos (de hecho, una pequeña frustración para uno fue que no subiera al escenario Chema, de Martín). Como no conozco a todos, y ni siquiera a una proporción digamos representativa de las gentes que allá nos damos cita, ignoro si había algún teclista más, probablemente sí. Uno no sabe nada (dicho sea, también, en descargo de los errores que cometa con los nombres propios, o impropios, de esta crónica).
En todo caso, como decía, se apañaron muy bien, y nos ofrecieron una escogida colección de temas clásicos, algunos ya standards (como el de Led Zeppelin), en interpretaciones vigorosas muy bien recibidas.
En parecidos registros continuaron los Primikis, y avanzando en esa senda el grupo de Ana, Andrés, Luki y compañía. Entonces, por cierto, sobrevino otra pequeña decepción para el que escribe, a saber, que no se produjer
Siguió una explosiva Mari Luz ("mi punki japonesa", dice su chico de ella) "defendiendo" en alemán los 36 balones rojos. Y luego vino Oficina Punk, que contó con la colaboración de Pepa, Ana y Dani Moreno.
Es de notar que a un servidor le saltaron las gafas por los aires, debido a sus meneos cantando a los Long Ryders, y sólo otro milagro evitó que las rompiera del todo al pisarlas (con lo que habría tenido luego que bajar conduciendo a tientas, me habría despeñado por alguna curva y tú no estarías leyendo esta crónica, sino otra, no sé: quizá más fuerte). Y pasaron más cosas ahí, cosas que se padecen muchas veces estando arriba de las que no se entera el respetable... o sí, porque como ha quedado dicho todos son músicos: un fallo al programar mi teclado en un tema, la mente en blanco (y el papel [mi "pluma de Dumbo"] en negro, dada la oscuridad del escenario) en plena interpretación de otro... m
En fin, acabaron los grandes Andrés, Honorio y amigos, gustándose en cada "corte", alargando los finales de aires blues, haciendo dialogar con punteos soberbios unas guitarras completamente erectas, palpitantes (de hecho Ana celebró, micro en mano, la experiencia orgásmica brindada)...
Y en esas vino a morir el programa "oficial" del SA.
Luego, todavía un rato de jam muy rockero, el baile en el salón, los corros para seguir desgranando temas de toda laya, las risas, los alcoholes, los amigos, y... bueno: las cosas que la noche no deja ver, que están bien así: a oscuras.
Y el amanecer.
gran reflejo! Y la ultima foto...mmm...impagable!
ResponderSuprimirPos sí que estuvo bien, y casi de milagro. Por cierto, fue la presentación oficial de "The Big Maritoñi an the Pulevines" (adivinen quién es quién...)
ResponderSuprimircambiad de bajista laverdá
ResponderSuprimirMenos mal que conozco al primo segundo, de la madre, de mi compañero de piso, durante mi etapa universitaria que es el organizador de S.A. por que si fuera otro... Pues bien este tipo me avisa todos los años 5 minutos antes del comienzo del evento y me dice todo lo que va salir bien y todo, pero todo, de lo que va salir mal, he faltado un año.
ResponderSuprimirAmigos quitad el verificador de palabras de los comentarios es un coñazo, por cierto en S.A. 2.009 no hubo verificador de entrada, sera por eso...
Mi malafolla sigue siendo de primera...
Jajajajajajaja ;-) que bien me lo paso.
Salsaludos fargo.
Hecho, coño!
ResponderSuprimirno se si decir que el grupo de Carmela, alfonso, pepe, etc. tuvo que apañarse sin juanmi sera inconveniente o no. yo ante la duda de decir algo inconveniente, prefiero quedarme callado. fue una pena que juanmi no tocara con nosotros, pero, creéme, nuestra actuacion fue bastante mas que apañarnos. de hecho, solo pudimos ensayar con juanmi una tarde. tambien se puede hacer musica sin teclas.
ResponderSuprimirun saludo
joseluis
Era una forma de hablar, José Luis. Incluso había en ella un algo de ironía. Como de indisimulada envidia por mi parte. Decía hace poco Félix de Azúa, uno de mis maestros, que “Aprender a tocar el piano [es] una de las pocas cosas que vale la pena en esta vida”… En fin… sé que las protagonistas allá arriba, como en el rock&roll en general, son las cuerdas, por lo que resulta, otra vez, inconveniente dedicarle tanto espacio a las teclas… pero qué le vamos a hacer: son lo mío, y yo escribí esa crónica. Lamento, en todo caso, que te haya molestado. Y, por si no ha quedado claro, lo digo ahora: ¡¡¡estuvisteis fantásticos!!!
ResponderSuprimirAhora bien, lo del mejor callar prefiero dejarlo para otros foros. Aquí me quedo con la inconveniencia.
Salud
buf buf! Lo del bajista, anónimete, te lo metes donde te quepa, o das la carita. amor!
ResponderSuprimirMuy bien dicho Galinsoga
ResponderSuprimirUy, uy, uy..., que esto se está calentando por momentos... Y a lo de ensayar, nadie va sobradamente preparado al SA (por eso es sarbahe y amater, no?), y si nó, que se lo pregunten al destrozo que protagonizó servidor del "Tumblin' Dice" jejejeje.
ResponderSuprimirSalú y Güascanrol!!!!!
hi hi hi! Esos momentos de salto al vacío, de turbador engatusamiento musical... para finalmente salir airosos, es de las cosas que más propias del Salvajemente Amateur.
ResponderSuprimirEl nombre es por algo.
Alguna puntualización, querido FB, en la sesión acústica los que nos hartamos de probar los micros fuimos los "pipas" y el técnico. Es cierto que algo fallaba, y no dábamos con la tecla (Salvajemente Amateur se reveló definitivamente como un evento muy muy eléctrico) pero no es menos cierto que ciertos "miembros" la banda acústica "Queda rock" (cágate lorito)se vieron presas de una incontinencia verbal brutal cuando se vieron con un micro delante, hahahahahahahha! qué plumazo, la vigen. Se llevaron el premio a la formación más freak del año. Todos los años se la lleva alguien: los uruguayos, el grupo de Murcia de Pepe Dílar...
ResponderSuprimirDesde luego no más acusticos con megafonía.
Gracias por tus palabras sobre la luz vespertina. Eres un poeta.
amateur... siempre amateur... :-)
ResponderSuprimircomo mola "seguro que escampa"
ResponderSuprimirSin embargo, Galinsoga, ya sabes: ¡Lloooooo-verááá!
ResponderSuprimir(Los demás, todavía, no lo sabéis... pero todo se andará.)
creo que no tenéis en cuenta otra posible contingencia... que un año se nos planten las 100 cabras y los 10 ó 20 toritos (a mi me acojonan) del lugar. Suelen deambular por allá y como un año decidan tomarse una servesita nos veo a todos escopetaos camino abajo jajajajja!!!
ResponderSuprimirhahahahahha! y los perracos que asoman el morro los domingos pa comerse la basura... esos donde me los dejas? Contingencias hay miles pero amor... por bañeras!
ResponderSuprimirEl año que viene, aseguro:
ResponderSuprimirQue no se ira la luz electrica la otra seguro que si y estaremos alli para verlo.
Que no se atrancara ningun baño, al campo a cagar ;-)
Que el marmol no se caera, llevaremos un escultor por si las moscas.
Lo de las vacas, cabras, ovejas y perros puede ser mas que posible, por lo tanto eso puede ocurrir... Porros seguro que habra...
Vamos a arreglar el tejado que no se haya caido una teja, nos dimos cuenta el otro dia que era mas que posible y que te caiga un tejazo debe joder... Pero tirar tejos se volveran a tirar y con el mismo exito...
En definitiva de todo se aprende, seremos mas previsores pero ocurriran cosas seguro, como en todas las ediciones y algun dia os explicare de donde saque esta frase que me encanta:
"LOS PROBLEMAS DEL PRESENTE, SON LAS ANECDOTAS DEL FUTURO"
Salsaludos Henry.
PD.- Coño, con lo buenas que estuvieron, las hamburguesas, el gazpacho de Jose Luis y el Rabo de Toro de Andres... Eso salio muy bien y quien sabe a lo mejor lo repetimos.
Sigo con el teclado estropeado, perdon, y no escribe tildes, de todas formas no se donde ponerlas ;-)
Eso es ciertísimo. buenas janburguesas y buen rabo, Andrés (hi, hi) buena frase la de los poblemas. Y buen comentario Fargo!
ResponderSuprimir