miércoles, 15 de diciembre de 2010

A lucky man






El rock no es mi religión. Ni ninguna otra música. Supongo que no tengo religión. No siento la necesidad de lo sagrado, ni de lo maldito. Me son ajenos esos énfasis. Por lo mismo, deduzco, no soy nada mitómano. Y eso ayuda a explicar que apenas me haya interesado por el género biográfico. En cuanto a músicos, por ejemplo, creo que no había leído ni una sola vida. Ni escrita por terceros ni memorias. Además, me aburren el autobombo y las anécdotas para periodistas, e imagino que me pesan demasiado los prejuicios sobre ese mundo "artificial" como para que me atraiga leer sobre él. En cambio adoro la escritura capaz de restituir la "nuda vida", el pálpito, la experiencia real de un individuo particular en unas circunstancias determinadas, la naturalidad del aquí y ahora.
Alguien me dijo que el libro de Mark Everett iba a gustarme, así que me animé a comprobarlo. Y tengo que deciros que ha valido la pena. No es exactamente el tipo de textos que me conmocionan hasta las lágrimas. Pero sí que rezuma verdad y compasión, y con su estilo directo y a corazón abierto demuestra una vez más que el arte (la música aquí) puede salvar una vida. Y que una cosa es la aventura subjetiva de su experiencia y otra muy distinta la industria que medra explotándola.
Buen tipo, Mr. E. Ahora escucho de otro modo sus canciones.

7 comentarios:

  1. A mí también me dijo alguien que me iba a gustar el libro... pero no tuvo tanta razón. Lo leí con gusto y se agradece muchísimo el lenguaje directo, eso sí. Me decepcionó sin embargo el hecho de que prácticamente no hable de música, sino más bien del negocio musical, del que despotrica a pesar de que él es un triunfador y no creo que haya tenido más problemas que otros tantos que se quedaron en la cuneta. También advierto una cierta relación entre el resurgir de Eels en los últimos dos años y el superdocumental que le dedicó la BBC4 a Mr. E (http://www.youtube.com/watch?v=ZnnA3sgMXCI) y la salida de este libro, que se ha convertido en un superventas y en lectura obligada de toda ave indie que se precie.

    PS/ Cada vez me da más miedo internet: Mientras escribía esto he abierto otra lengüeta en firefox para buscar el enlace al vídeo del documental, y al entrar en la página de bienvenida de Youtube, en las recomendaciones personalizadas, me han aparecido dos vídeos de Eels.

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  2. Tiene gracias que lo digas, Jose. Pensé en ti cuando lo leía: ese estilo directo, tan americano por otra parte, es el que encuentro en tus escritos sobre tus experiencias pictóricas. Ya sabes que me encanta. Y sí: más que de música habla de su vida. Pero es que la música mejor escucharla. Y sí: despotrica, pero no tanto, creo. Y sí: es un triunfador, pero... waou! a costa de qué! No sé... yo me lo he creído. Quizá sea es que sea un iluso.
    ps. como decía mr. e al final del capítulo 13: estamos "en red", así que, ¿qué esperabas?

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  3. (Quería decir "gracia", claro.)

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  4. No, pero si ya te digo que lo leí con gusto, me encantó su forma de narrar. También se ve por las traducciones de las letras de las canciones que el traductor es de puta madre. Puede que eso influya, las traducciones a veces matan. ¡Con lo fácil que es poner los adjetivos detrás de los sustantivos!
    Lo diré claro: las biografías atormentadas de artistas me joden. Hay gente mucho más jodida en este mundo y salen adelante cada día, sin tener siquiera talento musical, literario, artistico o lo que sea para no suicidarse. Mr. E es una de esas pocas personas afortunadas de cojones en este mundo, y de eso va el libro en definitiva.
    Yo voy a seguir escuchando sus canciones del mismo modo después de leer el libro (tengo casi todos los discos de Eels).

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  5. Creo que se a qué te refieres, Jose. Pero... en fin, no voy a tratar de convencerte. Qué le vamos a hacer: son puntos de vista diferentes. Aunque probablemente estén más próximos de lo que puedas pensar. De hecho no tienes más que releer la primera parte del post para darte cuenta. Sí: yo diría que estamos más o menos en la misma fila, mirando desde el mismo lugar. La divergencia, quizá, está en el ángulo... Me explico: para mí la fórmula "biografía atormentada de artista" no agota en absoluto el libro. De hecho se deja fuera lo mejor. Si fuera como dices dudo que hubiera llegado hasta el final. No: según lo he entendido yo, E tenía una buena razón para escribirlo: un mensaje que debía transmitir. Un mensaje de afirmación de la vida. Tengo para mí que eso casa muy bien con el hecho de que sea músico. Y con la simpatía que siente por los negros. Y con que uno de sus "héroes" sea Tom Waits. Y... Por lo demás, él mismo lo declara bastantes veces a lo largo del texto, en las sucesivas "revelaciones" que nos lega. Recuerdo particularmente esa sensación epifánica que le empujó a componer Electro-shock Blues: hablaba de un "cielo azul" que de pronto se le impuso cuando más abatido estaba por el drama familiar. Qué quieres que te diga: me cautivó esa sencillez, perfectamente coherente con el "estilo" que los dos valoramos. Se me vino la cabeza la última escena de Corazón salvaje, cuando Sailor está en el suelo, destrozado, y de repente alza la vista y se le aparece un hada buena y empieza a cantar Love me tender (era así, ¿no?). Vale: Lynch es otra cosa. Necesita mecanismos defensivos, distanciarse mediante la parodia, el pastiche, etc. Pero, a pesar de todas las corazas, la escena me emociona. ¿No va a emocionarme el libro de E, que no tiene doblez ni retórica posmoderna de ningún tipo, sino "solamente la vida de un tío" (como declaraba al comienzo)? Un tío, es verdad, afortunado. Ya lo adelantaba desde la primera línea. Pero cuyo verdadero capital, al menos para mí, es el rotundo SÍ que no se cansa de celebrar.

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  6. ¡Joder FB ! no desperdicies estas manifestaciónes en comentarios y conviértelas en Post

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  7. Es que hay que tirarle de la lengua, jaja

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