
Hay personas en esta vida capaces de marcarte musicalmente para el resto de tu vida, y sin duda alguna, para mi una de ellas ha sido Wim Mertens. Hace poco, tuve la suerte de asistir a uno de sus conciertos y que me acompañara mi amigo Francis C., un gran melómano, que lo mismo se apunta a una de violines que a una de guitarrazos…
El Sr. Mertens, "grande" como es, no permitió en ningún momento que la atención recayese sobre él, pues todo aplauso y elogio recibido lo reenviaba automáticamente a la violinista que lo acompañaba: Tatiana Samouil, por pura envidia mejor no haré referencia a su currículum. Virtuosismo puro y duro es lo que emanaba de ese cacharro. Fuerza y delicadeza al unísono. Quizás de ahí su grandeza.








MÚSICO APARTE, QUE FOTOS CHILAM!!!!!
ResponderSuprimircele
un recurso estético puntual como el movimiento, puede realzar una imagen, hacerla sugerente y atractiva, pero en demasía, causa el efecto opuesto..
ResponderSuprimirdesde mi respeto por tu trabajo.
gatita
De las rémoras que todos arrastramos de la juventud me viene mi aversión a Mertens, posiblemente injustificada,pero cuando empezó a sonar a mediados de los ochenta me pareció que hacia música para muy adultos, y yo por entonces era verdaderamente punk (o eso creía), y me encontraba en la obligación moral de rechazar a este minimalista para mayores de treinta años cuya voz inclasificable me producía cierto recelo.
ResponderSuprimirLas fotos son estupendas, te lo digo yo.
Ah, pues a mí sí que me gustó en aquella época.
ResponderSuprimirDe hecho fui en el 85 o el 86, no recuerdo bien, a verle a Murcia, en uno de los primeros conciertos que daba por aquí (hacía poco que nos lo había descubierto Ramón Trecet). Es verdad que siempre fue demasiado cultureta (como yo mismo, por otra parte). Pero lo que a mí me encantó de aquel tipo fue que hacía con el piano, sin ser ningún virtuoso (como sí lo era, y por eso resultaba inalcanzable, un Keith Jarrett), lo que había intentado yo sin conseguirlo, y además sumándole esa voz que traía aquí y ahora los cantos de contratenor y la música antigua que gozaba a diario gracias a mi programa favorito: Medianoche era por filo...
Ví en directo a Wim Mertens varias veces en los últimos 80's (Una de ellas, gloriosa, en el castillo de Salobreña, con un Mertens borracho que se caía sobre el micro, genial!) y estuve el otro día en la mismísima puerta del auditorio de Atarfe, dispuesto a escucharle otra vez. Cuando me dijeron que la entrada costaba 30 napos me dí la vuelta y me fuí tan contento a mi casa. Pero qué coño se han créido?? Lo mismito hice con Interpol, sin tener que llegar hasta la puerta, eso sí.
ResponderSuprimirMedaque nos quieren cobrar lo que ya no ganan con la venta de sus discos
ResponderSuprimirPues que quieres que te diga Javier,que ésa es la idea y la has sabido captar y transmitir la intensidad del concierto.
ResponderSuprimirUna puntuación crítica,como siempre pedagógica,es que no abusaras de muchas fotos de movimiento.Pero,muy bien,yo que no pude asistir,con sólo verlas me han trasladado a un concierto vivaz y profundo con notas de intensa maestría
Punks viendo a Mertens? Punks de pactoiya!
ResponderSuprimir