domingo, 24 de julio de 2011

De la música rallada a la cremosa



Hace unos meses Chilam publicó en este blog un post sobre WM, que suscitó algún recelo (comprensible desde la "ortodoxia punk" [ese oxímoron]). Hoy, leo en el blog de un escritor al que citamos en una de nuestras canciones (en Mesmérica) un comentario que, unos cuantos peldaños por debajo (mis dedos son más torpes), suscribo por entero. Hace tiempo que llamo a la minimalista "música rallada", también para indicar que no habría sido posible sin el vinilo (en ese sentido, es un antecedente culto del scratch, igual que la electroacústica lo es del sampleo). A mí siempre me ha gustado. Pero confieso que, ya con Mertens y Nyman, me parecía que las asperezas de la escucha rallada se fueron filtrando y al final derivaron en un efecto de espuma francamente empalagosa.
[La foto es del concierto que el pianista dio en Murcia en 1985 ó 1986, al que acudí en la vespa de mi amigo Rafa desde Granada, y del que me traje un resfriado que contribuyó a que empezara a tomarle antipatía. Entonces descubrí "El hundimiento del Titanic", y sobre todo su cara B, y mandé a paseo a WM.]

4 comentarios:

  1. Pero qu ees eso de "EL hundimiento del titanic"?

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  2. Aquí tienes la respuesta:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Gavin_Bryars

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  3. la sangre de Jesus nunca me falló hasta ahora...

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  4. Eso es, querido Galinsoga. ¡Cuántas veces no habré cantado esa melodía hipnótica como un mantra! Luego, con los años, el gran Tom Waits haría su propia versión. Pero nada como la voz original que grabó Bryars…

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